Scioli irá por su reelección, Duhalde y De Narváez no competirán

“Duhalde y De Narváez van a arrugar”

Por Néstor Leone

Alberto Pérez, jefe de gabinete del gobierno de la provincia de Buenos Aires, apuesta a la reelección de Daniel Scioli y analiza la situación del peronismo de cara a 2011.

AlbertoperezHombre de extrema confianza de Daniel Scioli y jefe de su gabinete, Alberto Pérez  cuenta en esta entrevista las intenciones del gobernador de buscar la reelección y los proyectos conjuntos con el gobierno nacional.

Además, convoca a los peronistas que han optado por alejarse del Frente para la Victoria para que vuelvan o, en su defecto, acepten el desafío de las internas abiertas.

– ¿Hay que dar por hecho que Daniel Scioli intentará su reelección?

No nos gusta escaparle a la pregunta diciendo que falta tiempo, aunque sea verdad. Creemos que muchas de las cosas importantes que encaramos en la provincia requieren de más de un período. La Constitución lo habilita, hay voluntad y otro mandato nos permitiría terminar la tarea. Si hacemos las cosas bien en el año y medio que resta, seguramente vamos a tener la posibilidad de reelegir y concretarlas. Si no las hacemos bien, no.

– En algún momento se lo había mencionado a Scioli como plan B del oficialismo para las elecciones nacionales.

Con el gobierno nacional somos parte de un mismo proyecto y trabajamos juntos para resolver los temas pendientes. Sobre todo, en términos sociales. Todo lo demás, los planes A, los planes B, se van a definir en su momento. Pero nuestra preocupación y nuestra principal responsabilidad institucional y política hoy es gobernar y transformar la realidad de la provincia de Buenos Aires.

– En los últimos meses parece haber surgido un nuevo eje en la provincia, con Sergio Massa y Pablo Bruera, un tanto distantes del oficialismo. ¿Los ve más afuera que adentro del armado?

No. Son compañeros que tienen sus posiciones personales y, como tal, son válidas. Lo importante es trabajar por la provincia y apoyar al gobernador que está teniendo el coraje para encarar temas que nadie había encarado antes. En el peronismo aprendimos que hay que privilegiar el “nosotros” en la mochila militante antes que el “yo”. Los que creemos en los proyectos colectivos sabemos que, como decía Héctor Oesterheld, no existen héroes individuales.

– Aun así, hoy parecen estar más afuera que adentro.

Todavía son oficialistas, no puedo decir lo contrario. Los convoco, como hago siempre, para que sigan trabajando para el bien del proyecto nacional y provincial, porque será lo mejor que nos pueda pasar. Pero no sólo a ellos, sino también convoco a aquellos peronistas que han buscado otros rumbos.

Algunos ya están volviendo y a otros los invitamos a participar de las internas. Hay una ley, votada por el Congreso, que posibilita que todos los que se dicen y se sienten peronistas, participen de manera democrática para elegir candidatos. Si quieren acompañar a nuestros candidatos, mejor. Si no, que diriman en internas, pero dentro del universo del justicialismo.

– Y a Eduardo Duhalde, ¿cómo lo ve? Su apuesta intenta arrastrar a parte del peronismo bonaerense.

Hay diferentes actores que están en ésa. Lo veo a Francisco de Narváez, por ejemplo. Pero no sé si se van a presentar. Yo creo que van a arrugar. Lo mismo Felipe Solá. No creo que se animen. Lo que estoy escuchando en estos días son excusas para no participar en la interna. Saben que no pueden contra Néstor Kirchner y Daniel Scioli.

– Cuando dice que van a arrugar, ¿está diciendo que van a ir por afuera del partido o que no se van a presentar?

No se van a presentar, por lo menos a las internas. Y no sé si a las elecciones. Pero sí les digo a los compañeros que equivocados, a mi entender, han acompañado esos proyectos por fuera del justicialismo orgánico, que pueden volver cuando quieran.

Tarde o temprano se van a dar cuenta de que eso no tiene mucho futuro. De Narváez va a hacer lo mismo que hizo en 2007 o 2009: a último momento, va a esconder al peronismo y revalidar su alianza con sectores conservadores como el macrismo. Solá, de hecho, está más cerca de la Coalición Cívica que del justicialismo.

– De Narváez llamó a Scioli “felpudo” de Kirchner, por no discutir mayores recursos para la provincia. ¿Qué le contesta?

Es que, cuando uno hace política nada más que para los medios y busca poner epítetos, cuando no se asume la responsabilidad de cumplir con la labor legislativa, descalificar es lo único que queda. Más cuando se cae en las encuestas.

A diferencia de eso, nosotros trabajamos todos los días y sabemos que los problemas no se solucionan con eslogan. Para erradicar el déficit que existe, hay que rediscutir la madre del problema: la modificación de la ley de coparticipación.

La última vez que se modificó hizo que la provincia perdiese el 6,5 %, que es muy cercano al déficit que tenemos. Pero una ley marco, como es la de Coparticipación, que necesita la sanción del Congreso, pero además que las 24 provincias adhieran a través de sus legislaturas no se hace ni con golpes de efecto ni por voluntarismo.

– ¿Le cuesta verlo a José Scioli trabajando con De Narváez o ya se acostumbró?

Ni me cuesta, ni me acostumbré. No es un dato que, a la luz de las cosas que hicimos, sea importante.

– A casi un año de las elecciones legislativas, ¿no cree que fue un error que Scioli se haya presentado siendo gobernador?

Las cosas hay que analizarlas teniendo en cuenta el momento en que se producen. En aquel contexto los embates que cuestionaban lo que se venía haciendo desde 2003 eran muchos. Ante eso, Daniel, que había sido vicepresidente de este proyecto y había sido electo gobernador en la misma boleta que Cristina, no dudó, como no duda nunca.

Creyó, como creímos todos, que había que poner a los candidatos que fuesen los más representativos para defender los cambios históricos que se vienen haciendo en Argentina desde 2003 y que tienen que ver con las banderas históricas del peronismo. Y se hizo, sin especulación política ni miedo al costo personal.

– ¿Por qué piensa que esa derrota ya no se puede repetir?

Ni el país ni la provincia, contrariamente a lo que decían muchos, han entrado en una debacle o en una situación de anarquía, sino que se volvió a crecer a tasas importantes y estamos más insertos que nunca en el mundo.

De la provincia decían que no íbamos a poder pagar los sueldos, que las clases no iban a empezar, que íbamos a tener un caos social y de seguridad nunca visto, y nada de esto pasó. Tenemos una provincia con dificultades estructurales que no negamos, pero que está creciendo en lo económico y que ha podido emprender políticas sociales importantes, y que hoy puede mostrar avances en la lucha contra la inseguridad y las drogas.

Y todo de la mano del respeto de los derechos humanos y con gobernabilidad, y pese a la crisis internacional más grande de los últimos cincuenta años y los embates de algunos sectores. Sin las convicciones tan firmes que tienen quienes encabezan este proyecto, no se hubieran podido sortear estos problemas con la eficacia con la que se sortearon.

– ¿Leyó las declaraciones de Alberto Fernández? Las últimas decían que había que desplazar a la generación de los setenta.
Creo que no hay que desplazar a nadie. Los espacios se ganan con trabajo y aprendiendo de los que vienen delante de nosotros. Así se ganan los espacios. El trasvasamiento generacional, como diría Perón, no se hace tirando un viejo por la ventana todos los días.

– El ex ministro piensa en términos de poskirchnerismo.

Somos pro Argentina, no somos pos nada. Esas etiquetas siempre dicen poco.

– Ojo con la que utiliza usted, no vaya a ser que lo confundan.

(Risas) No me refería al partido de Macri, al que hay que respetar. Mire, a veces yo respeto mucho más a los que expresan la ideología en la que creen, por más que no la comparta, que a los que se quieren vestir del ropaje de otro partido sin serlo. Eso, con el peronismo pasa mucho. Para ser peronista hay que haber hecho otra cosa además de comprarse el traje de Perón.

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