Quiere Estados Unidos eliminar los medicamentos genéricos ?

abril 30, 2012

EE.UU. quiere eliminar los genéricos

Por  Carlos Pino

29–04–2012 / En el documento de propuesta “Las patentes y la salud”, presentado por la oficina de marcas y patentes de los Estados Unidos (Uspto, siglas en inglés), se despliega una serie de argumentos relacionados a la forma en que los países en desarrollo (PED) debieran tratar el acceso a los medicamentos para sus propios “mercados” y la manera en que los Estados Unidos intentan extender la protección de las patentes, impidiendo la producción de medicamentos nacionales, utilizando como “carnada” la promesa de producción de medicinas para las enfermedades llamadas “desatendidas u olvidadas”.

El documento presentado en diciembre de 2011 será puesto a consideración de los países miembro de Ompi en la próxima reunión del Comité Permanente sobre el Derecho de Patente a llevarse a cabo en Ginebra durante el mes de mayo.

La oficina de Estados Unidos, operadora y vocera de los laboratorios estadounidenses, se autoproclama como líder del fomento en el acceso a los medicamentos, hecho reimpulsado por el presidente Barak Obama, con la “Iniciativa para la Salud Mundial” (GHI, siglas en inglés).

Para los Estados Unidos, algunas de las cuestiones que enfrentan los países en desarrollo y los menos avanzados (PMA) son las enfermedades desatendidas, la tuberculosis, el paludismo y el VHI/Sida, así como la disponibilidad de medicamentos para tratar esas y otras enfermedades.

Ellos bien lo saben bien pues, teniendo la tecnología para solucionar estos males, no la transfieren y mantienen en secreto los procedimientos de fabricación que intentan ahora trocar por la extensión de la protección de patentes de aquellos medicamentos que son de su propio interés, eliminando los genéricos fabricados en mercados de países en desarrollo: en nuestro continente, por ejemplo, Brasil, Argentina, Venezuela, los mayores consumidores de Suramérica.

Según la Uspto no se puede dar solución a estos problemas por medio de las flexibilidades relacionadas a los derechos de propiedad intelectual (licencias obligatorias, agotamiento de derechos o importaciones paralelas), y no puede resolverse con el uso masivo de las licencias obligatorias.

Ellos bien lo sabían cuando introdujeron estos mecanismos de flexibilidad en el Acuerdo sobre Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (Adpic) en el año 1994, las “flexibilidades” debieron incluirse para que ese acuerdo fuera aprobado por consenso de todos los Estados, y luego vino la ronda de Doha, demasiado para los laboratorios estadounidenses.

La Uspto pareciera, sin embargo, estar preocupada por el contagio de las licencias obligatorias adoptadas por algunos pocos gobiernos Zimbabwe (Mayo, 2002), Malasia (Nov. 2003), Mozambique (Abril, 2004), Zambia (Sep. 2004), Indonesia (Oct. 2004), Eritrea (Junio, 2005), Ghana (Oct. 2005), Tailandia (Nov. 2006 y Enero, 2007), Brasil (Mayo, 2007) y Ecuador (Abril, 2010), y quieren eliminarlas.

Estados Unidos intenta instalar su agenda denunciada recientemente por la Asociación Latinoamericana de Industria Farmacéuticas (Alifar), afirmando que la mayor parte de los medicamentos esenciales no están patentados o han caducado su protección y pasado a dominio público, existiendo solamente un 4% de productos protegidos por patentes en el listado de medicamentos esenciales. A pesar de ello, avanza en su razonamiento del porqué la disponibilidad es limitada en los PED y PMA.

La Uspto obviamente omite la condición de “mercancía” que le otorga a los medicamentos y la estructura monopólica/oligopólica del mercado construido por los laboratorios medicinales norteamericanos en todo el mundo a través del sistema internacional de propiedad intelectualConvenio de París, Adpics, TLC regionales o bilaterales y las normativas locales adaptadas a ellos–, como las causas principales de la falta de acceso de las medicinas de los países menos avanzados y en desarrollo.

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Las visitas de Obama en marzo por América. El Salvador, Brasil y Chile

febrero 13, 2011

Las escalas de Obama

Por Horacio Verbitsky

13–02–2011 / La visita que en marzo hará el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, a 3 países de lo que allí se denomina “El Hemisferio Occidental” comenzará por El Salvador, donde tiene asiento la escuela desde la que se intenta modelar a las fuerzas de seguridad de la región; seguirá en Brasil, donde según fuertes versiones recorrerá las favelas cariocas en las que el Ejército volvió a realizar tareas policiales y culminará en Chile.

La semana pasada visitaron El Salvador el secretario de Estado adjunto para asuntos internacionales de narcóticos y aplicación de la ley, William R. Brownfield, y luego Arturo Valenzuela, ambos en preparación de la visita de Obama.

La agenda de Brownfield fue la cooperación regional en materia de seguridad y la de Valenzuela la denominada lucha contra la pobreza.

La semana pasada el diario salvadoreño El Faro publicó una encuesta según la cual si no hubiera respuestas efectivas a las preocupaciones por el crimen organizado, la inseguridad y la pobreza,

“el 45,6 % de los salvadoreños apoyaría la toma del gobierno por los militares”.

En enero el Procurador General Romeo Barahona aprobó la creación de un nuevo centro de escuchas y grabaciones telefónicas financiado por Estados Unidos a un costo de 5 millones de dólares, luego de que la embajadora norteamericana Mari Carmen Aponte se lo reclamara por televisión.

A su vez el presidente Funes anunció que el Ejército permanecería desplegado por tiempo indefinido para manejar sus responsabilidades de seguridad. Funes viajará a Colombia en busca de asesoramiento en la lucha contra el delito.

Consultado sobre la polémica de Timerman con el gobierno porteño, Brownfield dijo que todas las Ileas son “transparentes, absolutamente abiertas a cualquier representante de los medios de comunicación, cualquier gobierno, cualquier visitante” y que ninguno de sus 35.000 egresados “ha sido acusado de violaciones a los derechos humanos” en ningún país del mundo.

La semana pasada, el Pentágono difundió su nueva directiva estratégica militar.

Ese documento sostiene que en procura de progresos en asuntos bilaterales, hemisféricos y globales con Sudamérica, ayudará a construir una cooperación de seguridad regional en Sudamérica, Centroamérica y el Caribe.

Luego de elogiar a Brasil por el establecimiento del Consejo de Defensa Sudamericano propone integrar a los estados asociados en una “arquitectura de seguridad sudamericana que mejore la estabilidad regional”.

Las distintas fuerzas de la derecha aborigen presentaron el caso brasileño como ejemplo durante los días que duró la ocupación del Parque Indoamericano, como si hubiera punto posible de comparación.

En las villas argentinas no viven centenares de miles de personas ni hay carteles de la droga que utilicen armas de guerra o constituyan un autogobierno local. El único fenómeno común es el repliegue del Estado. Por supuesto, hay otras razones para el itinerario de Obama.

El Salvador es una economía dolarizada y tanto Brasil como Chile enfrentan un crítico panorama por la apreciación de sus respectivas monedas respecto del dólar, que hace depender su cuenta corriente del ingreso de capitales especulativos, un riesgo del que la Argentina está por ahora a salvo, gracias a las políticas seguidas desde 2003, luego del colapso del esquema que hoy aplican los vecinos premiados con la visita de Obama.

El ajuste dispuesto por el nuevo gobierno brasileño muestra uno de los costos de esa situación, que puede agravarse con una previsible alza de la tasa de interés de Estados Unidos.

En la Argentina el impacto sería menor, por vía de una reducción en el precio de los commodities que el país exporta.

El domingo pasado, el diario Boston Globe publicó una entrevista con el ex subsecretario de Defensa Joseph S. Nye Jr., a propósito de su libro The Future of Power. Para Nye la “guerra de cuarta generación” a veces “no tiene campos de batalla o frentes definibles” y “la distinción entre civil y militar puede desaparecer”.

En el reportaje sostiene que en este siglo prevalecerá lo que llama el “smart power” o poder inteligente, que define como la combinación de coerción y persuasión. La canciller de Obama, Hillary Clinton, caracteriza su política exterior con el mismo término.

Comenta un economista argentino:

“Esto tiene el mérito de aparear a la tasa de interés con los B2 como instrumentos de poder y pintar el clima de época. No hay nada más violento, coercitivo, que la moneda, que no es otra cosa que poder político impreso de curso legal”.

Esta es otra forma de comprobar la coherencia entre la política económica de CFK y su actitud intransigente de no permitir que el poder militar estadounidense actúe dentro de la Argentina como si no se tratara de un estado soberano.


Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.


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Wikifugas. Cable a tierra

diciembre 5, 2010

UN CIRCULO VICIOSO, IMPERMEABLE A LA REALIDAD
Cable a tierra

05–12–2010 / Los títulos escandalosos sobre los cables de Estados Unidos, originados en versiones de la misma prensa argentina, de la oposición y de las finanzas, cierran un círculo vicioso, impermeable a la realidad y opuesto al primer gobierno en décadas que no les es propicio. No le dejan modificar las leyes sobre narcotráfico y lavado y le reprochan sus consecuencias. El balance de La Nación, con la mayor utilidad en 141 años, y un fallo a favor del Grupo Clarín negador de la libertad de expresión.


Por Horacio Verbitsky

Gran parte de los cables de la embajada de Estados Unidos en la Argentina liberados por Wikileaks y censurados por el Consejo de Seguridad de la Gran Prensa Occidental se basan en versiones de diarios y revistas de Buenos Aires y en datos de ex funcionarios que ahora trabajan para esos medios.

Muchas de ellas fueron desmentidas por el paso del tiempo o por las investigaciones judiciales que se iniciaron en el momento de las respectivas denuncias.

Sin embargo, los mismos medios que lanzaron la especie la reciclan ahora con títulos que en el caso de La Nación la propia embajada llamó “sensacionalistas”, como si se tratara de hechos nuevos y con indiferencia por los desarrollos posteriores.

De este modo se cierra el círculo, de una lógica impermeable a cualquier contradicción, que por supuesto desdeña aquellos despachos críticos para los propios medios.

¿Cautiv@s?

La selección del material es una prerrogativa de cada editor y forma parte de la libertad de expresión que cada cual ejerce como le parece. Lo que nadie puede evitar es la opinión de los demás sobre la forma en que lo hace.

A las 7 de la tarde del viernes 14 de diciembre de 2007, el embajador de los Estados Unidos, Earl Anthony Wayne, informó a su gobierno sobre la crisis producida por la información divulgada en Miami sobre los 800.000 dólares secuestrados al hombre de negocios turbios Guido Antonini Wilson.

Wayne se jactó de haber capeado con éxito un día “negro para la imagen de los Estados Unidos”, por los ataques de la presidente CFK “sobre nuestras presuntas oscuras intenciones”. El borrador con orientaciones sobre el tema fue transmitido durante una recepción “a un grupo cautivo de periodistas argentinos”.

Durante la recepción, Wayne mencionó “numerosos programas” de ayuda de la embajada. Entre ellos talleres de capacitación de FOPEA sobre periodismo asistido por computadora, cursos de inglés en ICANA y el envío de 14 periodistas “a filmar documentales de TV, asistir a cursos, y participar de seminarios y eventos internacionales, tanto en Estados Unidos como en América Latina”.

Al día siguiente, Mariano Obarrio escribió en La Nación que Wayne “destacó que el gobierno de los Estados Unidos no tiene ninguna vinculación con la investigación de los fiscales” y marcó “la diferencia entre el poder político y el judicial”, que en los Estados Unidos son “totalmente independientes”.

En Clarín, Fernando González contó que

mientras corrían los bocadillos y las copas, los funcionarios estadounidenses admitían que con estos gestos buscaban encarrilar la relación con el flamante gobierno de Cristina”.

En el mismo diario, Natasha Niebieskikwiat afirmó que según Wayne

“los fiscales federales (de su país) trabajan en forma independiente para hacer cumplir las leyes de los Estados Unidos”.

La lectura de esos textos no permite deducir en qué consistiría la supuesta cautividad de sus autores. Tal vez alguna filtración futura revele si alguno de ellos pidió explicaciones a la embajada por un calificativo tan pringoso.

Sin comentarios

El gobierno nacional decidió no hacer comentarios sobre las filtraciones, con una clara percepción de la escala planetaria del problema, en la que la Argentina no tiene un rol significativo, salvo para el insidioso diario español El País, que le asignó un espacio 15 veces mayor que el que surge del total de los cables filtrados.

El contraste entre la sobria redacción de la corresponsal Soledad Gallego Díaz y la escandalosa edición de tapas y títulos ayuda a entender por qué la directora adjunta del diario ha sido exiliada en Buenos Aires.

El contenido de los despachos que se conocieron hasta ahora tampoco reclama respuestas urgentes. El único punto inquietante surge de las observaciones sobre la escasa voluntad oficial por aplicar con rigor la legislación sobre drogas y contra el lavado de dinero, no por la calidad de la información sino debido a las repercusiones sociales del tema.

La presidente CFK tiene en carpeta desde hace meses una serie de proyectos elaborados por la Comisión Nacional Coordinadora de Políticas Públicas en Materia de Prevención y Control del Tráfico Ilícito de Estupefacientes, la Delincuencia Organizada Transnacional y la Corrupción, que integran magistrados reconocidos como Horacio Cattani, Patricia Llerena, Martín Vázquez Acuña y Mónica Cuñarro, que depende de la Jefatura de Gabinete.

El 23 de octubre de 2009 esa Comisión entregó al entonces encargado de negocios Thomas Kelly un análisis demoledor del informe del Departamento de Estado sobre la política argentina en la materia del año 2008, que incluía las mismas inexactitudes que ahora se leen en los wikileaks.

La comunicación dirigida a la embajadora Vilma Martínez señalaba en un tono muy severo el “desconocimiento del sistema jurídico institucional y constitucional vigente”, incluía “aseveraciones sin fundamentación alguna” y omisiones de fácil verificación tanto en las páginas oficiales como en comunicaciones previas del gobierno a la embajada.

El informe decía que la Argentina “se encuentra en la transición de un sistema escrito e inquisitorio hacia uno oral y acusatorio”, proceso que culminó ¡en 1992! Buena parte de las carencias señaladas en el informe habían sido descubiertas, y emprendida su corrección, por el propio gobierno nacional.

La falta de bases empíricas o documentales es

técnica e institucionalmente grave, por lo que deseamos hacerlo saber a la señora embajadora a fin de que se tomen los recaudos que correspondan para su corrección”.

La Comisión incluso señaló contradicciones entre dos páginas sucesivas del informe estadounidense: en una se afirma que el tráfico de heroína tiene la misma magnitud que el de cocaína; en la siguiente que es menor.

Esta contradicción

demuestra la falta de seriedad del informe y la falta de respeto a los organismos que colaboraron brindando información con documentación cruzada y respaldatoria”.

En la Argentina no se conoce un solo caso de adicción a la heroína.

Kelly reconoció los groseros errores que contenía, explicó que lo había confeccionado un funcionario de segundo rango con material de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico, Sedronar, y de algunos jueces cautivos, habitués del narcoturismo promovido por la DEA para cooptarlos.

En tácita admisión de sus errores, el Departamento de Estado suprimió ese informe de su página web.

Además, la embajadora Martínez excluyó de cualquier responsabilidad sobre el tema a quienes habían intervenido, y encargó el informe de este año al primer secretario Kenneth Forder, a quien instruyó para que no incluyera ningún dato sin fuente o sin el respaldo de algún organismo responsable.

Dolor de muelas

Hace 10 meses, en esta página se describió la operación contra Aníbal Fernández impulsada por el jefe del Sedronar, el odontólogo patagónico José Granero, quien no sólo abasteció de datos tendenciosos a la embajada, sino también a Elisa Carrió, de la CCL, y a Graciela Camaño, del Peornismo opositor.

Las cámaras federales de la Capital y de San Martín ordenaron que se investigara al jefe de la Sedronar. La primera le atribuyó “fallas notorias en los procedimientos de control” de precursores químicos.

Un procesado en la causa Ascona obtuvo su inscripción presentando una fotocopia de su DNI, y la Secretaría ni siquiera constató si sus domicilios declarados eran reales. También se otorgaron los certificados de importación sin averiguar “cuáles eran las empresas que adquirirían la efedrina”.

La de San Martín fue aún más directa: Granero “no habría cumplido con el ejercicio del poder de policía”, por lo cual ordenó que se lo indagara como partícipe en los delitos con estupefacientes investigados en la causa Poggi.

También compromete a Granero la causa que lleva el juez federal de Quilmes, Luis Armella, a raíz del hallazgo de más de 7 kilos de cocaína en la puerta de una camioneta del Sedronar.

Granero dijo que provenía de un procedimiento realizado en Santa Fe, pero ni el tipo de producto ni su envase coincidían.

Ya han sido procesados 2 de sus colaboradores y Granero ha logrado postergar ese destino mediante una serie interminable de chicanas, primero en la Cámara de Casación, que retuvo el expediente más de un año, y ahora en la justicia federal de Quilmes, ante la que apeló la citación a indagatoria, una anomalía jurídica.

El informe del Departamento de Estado encomia la tarea del Sedronar y lamenta que carezca de recursos suficientes para cumplirla, de lo cual culpa a la débil coordinación con el Ministerio de Justicia.

En la investigación de Elisa Carrió sobre presuntas vinculaciones gubernamentales, políticas y comerciales con el “Narcotráfico y el crimen organizado”, se mencionan

maniobras de Aníbal Fernández para limitar el accionar de la Sedronar en el combate del consumo de drogas y narcotráfico, limitando y obstruyendo el normal ejercicio de sus competencias”.

Como fuente, Carrió sólo menciona una visita de Granero al Congreso.

La respuesta de la Comisión a la embajada recuerda que las competencias de la Sedronar fueron fijadas por decreto, “de rango inferior a las leyes, lo que el informe desconoce”, y que las responsabilidades competen en realidad a los ministerios de Salud, de Justicia y a la jefatura de gabinete.

Agrega que

“la Sedronar carece de competencias para intervenir en procedimientos judiciales, si interviene las causas judiciales son nulas; tampoco puede dar órdenes a las fuerzas de seguridad ni tiene competencia para relacionarse con los magistrados y menos puede ordenar a los ministros”.

Ése órgano de jerarquía inferior fue colocado en la órbita de la presidencia durante el gobierno de Néstor Kirchner, según un diseño del especialista en lavado de dinero Juan Félix Marteau, asesor en la materia del FMI. La embajada lo menciona como una de sus fuentes.

Luego de ser relevado de su cargo por CFK pasó a colaborar con el Grupo Clarín, al que asesora en las causas que se le abrieron por lavado de dinero.

En su estudio trabaja María Celeste Plee, la hija del fiscal antilavado Raúl Plee.

El gobierno contraatacó, relevando a la titular de la UIF, Rosa Falduto, pero ahora debe enfrentar los embates contra su sucesor, José Sbatella, quien no es un especialista en la materia pero de quien nadie puede sospechar que trabaje en contra de los intereses del país, en colusión con enemigos internos y potencias externas.

El cronograma y los proyectos

A fines de 2009, la Comisión Nacional Coordinadora entregó al Poder Ejecutivo un cronograma de aplicación de un estudiado Plan Nacional de Drogas, que incluía varios proyectos penales: sobre bienes decomisados, lavado de activos, financiación del terrorismo, funcionamiento de los organismos de la representación del GAFI, fiscalización y control del financiamiento de los denominados delitos complejos que afectan el orden socioeconómico, entre otros.

Los anteproyectos respectivos ya han pasado las instancias formales del ministerio de Justicia, incluyendo los fundamentos y el mensaje de elevación. El principal es el anteproyecto de ley de Registro y Realización de Bienes Incautados durante el Proceso Penal (expediente 4967/2009 de la jefatura de gabinete).

El hiperactivismo de Granero en el Congreso y la favorable recepción que encontró en las principales fuerzas del Grupo Ahhh… impidieron que el gobierno nacional enviara este proyecto, que con la actual relación de fuerzas legislativas no tiene chances de ser aprobado y sólo daría lugar al tipo de escándalos que propician Carrió y Camaño. En cambio, el gobierno avanzó en otros puntos del cronograma que no requerían de la sanción de leyes.

Por ejemplo, la fijación por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica, ANMAT, de las condiciones que deberían cumplir los laboratorios y droguerías que importaran efedrina y/o pseudoefedrina como filtro previo al inexistente control de la Sedronar.

Bastó esa medida para que el ingreso de esas sustancias que eran desviadas al mercado prohibido, se redujera de 20 toneladas a 13 kilos, para uso legal local certificado.

Es posible que estos episodios hayan estado en la mente de CFK cuando inauguró el monumento en homenaje a La Vuelta de Obligado.

En esos buques de guerra y mercantes no venían solamente ciudadanos ingleses o franceses, venían también ciudadanos de la Confederación Argentina, identificados como unitarios, que habían emigrado a Montevideo y venían en las mismas naves que iban a invadir su tierra, su patria. Esos cañonazos de la Vuelta de Obligado se vienen sucediendo a lo largo de la historia, en esta división de los que amamos y queremos a nuestro país y de los que muchas veces, sin darse cuenta o dándose cuenta, se convierten en serviles y funcionales a los intereses foráneos”, dijo.

La Comisión sobre Prevención y Control del Tráfico Ilícito de Estupefacientes que integra Mónica Cuñarro entregó un análisis demoledor del informe del Departamento de Estado sobre la política argentina, que incluía las mismas inexactitudes que ahora se leen en los wikileaks.


Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.


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Viendo los cables de Wikileaks, Chomsky afirma que USA no parece ser tan amigo de la democracia

diciembre 3, 2010

WikiLeaks y el fin de la “diplomacia” estadounidense

Escuche (en español)

Por Amy Goodman

amygoodman02–12–2010 / Una vez más WikiLeaks ha publicado una enorme cantidad de documentos. Esta vez, se trata de cables diplomáticos del Departamento de Estado estadounidense.

El sitio web de revelación de datos secretos anunció que publicará gradualmente más de 250.000 documentos durante los próximos meses. De esta manera, los documentos podrán ser analizados y recibir la atención que merecen.

Los cables son comunicaciones internas escritas entre embajadas de Estados Unidos de todo el mundo y también con el Departamento de Estado.

WikiLeaks habla de la filtración como

“el mayor conjunto de documentos confidenciales que jamás se hayan dado a conocer, que proporcionan una visión sin precedentes de las actividades en el exterior del gobierno estadounidense.”

Los críticos sostienen, al igual que lo hicieron cuando se filtraron documentos secretos referidos a Irak y Afganistán, que habrá víctimas fatales como resultado de estas filtraciones. Sin embargo, se podría, en realidad, salvar vidas, dado que la forma en que Estados Unidos hace diplomacia se encuentra más expuesta que nunca – así como la aparente facilidad con la cual el gobierno de Estados Unidos cumple (o no) con el dicho del periodista pionero I. F. Stone: “Los gobiernos mienten.”

Observemos el caso de Khaled El-Masri. El-Masri fue secuestrado en Macedonia en el marco del llamado “programa de rendición extraordinaria” de la CIA, por medio del cual el gobierno de Estados Unidos secuestra personas en cualquier parte del mundo y las entrega secretamente a un tercer país, adonde puedan ser objeto de torturas.

Khaled El-Masri cuenta lo que le sucedió:

“Me llevaron a una habitación, estaba esposado y me habían vendado los ojos. Cuando la puerta se cerró, recibí golpes por todas partes. Entonces fui humillado. Pude oír que me tomaban fotos durante el proceso, mientras estaba completamente desnudo. Luego me ataron las manos por detrás de la espalda, me pusieron cadenas en los tobillos y una bolsa en la cabeza. Luego fui introducido brutalmente en un avión y en el aeropuerto me tiraron al piso. Cuando desperté, estaba en Afganistán. Me sacaron brutalmente del avión y me pusieron en el cofre de un automóvil.”

Khaled El-Masri estuvo prisionero y fue torturado en una cárcel secreta en Afganistán durante meses hasta que la CIA lo dejó abandonado en una carretera desierta de Albania.

Esto sucedió a pesar de que la CIA sabía desde hacía tiempo que había secuestrado al hombre equivocado. El-Masri, ciudadano alemán, intentó que se hiciera justicia en los tribunales alemanes y todo indicaba que 13 agentes de la CIA enfrentarían cargos.

En ese momento intervino la embajada de Estados Unidos en Berlín y realizó, según uno de los cables, la siguiente amenaza:

“la emisión de órdenes de captura internacional tendría un impacto negativo en las relaciones bilaterales.”

Nunca se presentaron cargos en Alemania, lo que sugiere que la amenaza diplomática funcionó. Aún así, los 13 agentes enfrentan todavía cargos en España, donde los fiscales gozan de un poco más de libertad con respecto a las presiones políticas.

O al menos eso creíamos. De hecho, España también se destaca en los documentos filtrados. Entre los cables, hay uno de fecha 14 de mayo de 2007 escrito por Eduardo Aguirre, un banquero cubano-estadounidense conservador nombrado embajador en España por George W. Bush.

En el cable, Aguirre escribió:

Para nosotros, tendrá consecuencias importantes que se continúe planteando el caso Couso, por el que 3 soldados estadounidenses enfrentan cargos en relación a la muerte del camarógrafo español José Couso, ocurrida durante la batalla por Bagdad en 2003.”

Couso era un joven camarógrafo de la cadena española de televisión Telecinco que estaba filmando desde el balcón del Hotel Palestina en Bagdad el 8 de abril de 2003, cuando un tanque del ejército estadounidense disparó sobre el hotel, en el que se alojaban principalmente periodistas, causando la muerte a Couso y a un camarógrafo de la agencia de noticias Reuters. El Embajador Aguirre intentaba invalidar el juicio iniciado por la familia Couso en España.

El hermano de José Couso, Javier Couso, inició el proceso judicial por su hermano José junto a su madre.

Aunque un tribunal español ha reabierto la causa recientemente, Javier Couso reaccionó ante el cable filtrado en estos días por WikiLeaks y dijo:

“Nosotros estamos en primer lugar indignados y horrorizados; horrorizados porque no podemos creer que el gobierno de mi país y la fiscalía actúen conspirando con un gobierno extranjero para impedir la investigación de lo que le pasó a un ciudadano español; e indignados porque nos han mentido continuamente, nos hemos reunido con todas esas personas del gobierno y de la fiscalía y ellos decían que no iban a obstaculizar el caso.”

Además, el embajador estadounidense presionó al gobierno español para que desistiera de realizar un juicio, que sentaría precedente, contra el ex Secretario de Defensa Donald Rumsfeld y otros funcionarios del gobierno de Bush.

En el mismo memorando Aguirre escribe:

“El Vice Ministro de Justicia dijo también que el gobierno español se opone firmemente a la acusación presentada contra el ex Ministro Rumsfeld y tratará de que sea desestimada. El juez que entiende en la causa nos ha dicho que ha iniciado ya los procedimientos para desestimar el caso.”

Estas revelaciones han convulsionado al gobierno de España, ya que los cables muestran claramente los intentos de Estados Unidos por incidir en el sistema de justicia de ese país.

Hace varios años, el Embajador Aguirre declaró al periódico español El País:

“Soy el plomero de George Bush, voy a resolver todos los problemas que George ponga en mis manos.”

En otra serie de cables, el Departamento de Estado de Estados Unidos ordena a su personal de las Naciones Unidas y del resto del mundo que espíen a funcionarios gubernamentales, e increíblemente, también da instrucciones de que recaven información biométrica de los diplomáticos. El cable dice textualmente:

“Los datos deben incluir direcciones de correo electrónico, números de teléfono y fax, huellas digitales, imágenes faciales, escaneo de iris y de ADN.”

WikiLeaks sigue asociada a un grupo de medios de comunicación de todo el mundo: el periódico inglés The Guardian, El País, de España, el New York Times, la revista alemana Der Spiegel y el periódico francés Le Monde.

David Leigh, editor de investigaciones del periódico The Guardian me dijo:

“Esta serie de revelaciones no ha terminado aún. Desde el periódico The Guardian y otras cadenas de noticias del mundo iremos haciendo revelaciones, a partir de ahora y día a día, posiblemente durante toda la semana próxima y quizás más. Por lo cual, todavía no hemos visto nada.”

Queda más de un cuarto de millón de cables que no han sido dados a conocer públicamente aún.

Hace 40 años, Noam Chomsky, reconocido analista político y lingüista, profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts, ayudó a Daniel Ellsberg, el primer informante de Estados Unidos, a revelar los Documentos del Pentágono.

Le pregunté a Chomsky acerca de los cables recientemente publicados por WikiLeaks y respondió:

“La principal importancia de los cables que han sido publicados hasta ahora radica en lo que nos dicen sobre el liderazgo occidental. Lo que revelan es un profundo odio a la democracia.”

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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2010 Amy Goodman


Discurso del Presidente Barack Obama ante la Asamblea de la ONU

octubre 2, 2010

TEXTO DEL DISCURSO DEL PRESIDENTE BARACK OBAMA A LA ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU

Discurso para la Asamblea General de las Naciones Unidas
Nueva York, NY – 23 de septiembre 2010

(TRADUCCIÓN LIBRE DE ANA)

Señor Presidente, Señor Secretario General, compañeros delegados, señoras y señores: Es un honor dirigirme a esta Asamblea por 2º vez, casi 2 años después de mi elección como Presidente de Estados Unidos. Sabemos que este no es un tiempo normal para nuestro pueblo.

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Cada uno de nosotros viene aquí con sus propios problemas y prioridades. Pero también hay desafíos que tenemos en común como líderes y como naciones.

Nos encontramos dentro de una institución construida a partir de los escombros de la guerra para unir al mundo en búsqueda de la paz.

Y estamos en una ciudad que -durante siglos- ha dado la bienvenida a personas de todo el mundo, lo que demuestra que los individuos de todos los colores, creencias y posición social pueden unirse en busca de oportunidades; construir una comunidad y vivir con la bendición de la libertad humana.

Fuera de las puertas de esta sala, las cuadras y los barrios de esta gran ciudad cuentan la historia de una década difícil. Hace 9 años, la destrucción del World Trade Center, señaló una amenaza que no respeta los límites de la dignidad o de la decencia. Hace 2 años este mes, una crisis financiera en Wall Street devastó a las familias norteamericanas en Main Street.

Estos problemas distintos han afectado a los pueblos de todo el mundo. Hombres, mujeres y niños han sido asesinados por extremistas desde Casablanca a Londres, desde Jalalabad a Yakarta. La economía mundial sufrió un golpe muy duro durante la crisis financiera, paralizando a los mercados y aplazando los sueños de millones en todos los continentes.

Por debajo de estos desafíos a nuestra seguridad y prosperidad yacen temores más profundos: que viejos odios y divisiones religiosas están una vez más en ascenso, que un mundo que ha crecido más interconectado, de alguna manera se ha deslizado fuera de nuestro control.

Estos son algunos de los retos que mi gobierno ha enfrentado desde que asumimos el poder. Hoy me gustaría hablarles acerca de lo que hemos hecho en los últimos 20 meses para responder a estos desafíos, que nuestra responsabilidad es buscar la paz en Medio Oriente, y qué clase de mundo estamos tratando de construir en este siglo 21.

Permítanme comenzar con lo que hemos hecho. En nada me he concentrado más como Presidente que en rescatar a nuestra economía de una catástrofe potencial.

Y en una época en que la prosperidad se comparte, no podíamos hacerlo solos. Entonces Norteamérica se ha unido a las naciones de todo el mundo para estimular el crecimiento y la demanda renovada de que podría recomenzar la creación del empleo.

Estamos reformando nuestro sistema de las finanzas mundiales, empezando por la reforma de Wall Street en casa, para que una crisis como ésta nunca vuelva a suceder. Y hemos hecho del G-20 el punto central para la coordinación internacional, porque en un mundo donde la prosperidad está más difusa, debemos ampliar nuestro círculo de cooperación para incluir a las economías emergentes.

Hay mucho para mostrar sobre el resultado de nuestros esfuerzos, aún cuando hay mucho más trabajo por hacer. La economía mundial se ha retirado desde el borde de una depresión, y está creciendo una vez más.

Hemos resistido el proteccionismo, y estamos explorando las formas de expandir el comercio e intercambio entre las naciones. Pero no podemos descansar -y no lo haremos- hasta que estas semillas de progreso se conviertan en una prosperidad más amplia, para todos los norteamericanos y para los pueblos de todo el mundo.

En cuanto a nuestra seguridad común, Norteamérica está librando una lucha más eficaz contra Al Qaeda, mientras que está terminando la guerra en Irak.

Desde que asumí el poder, Estados Unidos ha sacado de Irak cerca de 100.000 soldados.

Lo hemos hecho responsablemente, en tanto los iraquíes han hecho la transición para tomar la responsabilidad de la seguridad de su país. Ahora estamos enfocados en la creación de una asociación duradera con el pueblo iraquí, manteniendo nuestro compromiso de sacar al resto de nuestras tropas a finales del próximo año.

Mientras nos retiramos de Irak, nos hemos concentrado en derrotar a Al Qaeda y en negarles a sus asociados un refugio seguro.

En Afganistán, Estados Unidos junto con nuestros aliados estamos llevando a cabo una estrategia para romper el impulso de los Talibán y para desarrollar la capacidad del gobierno afgano y de sus fuerzas de seguridad, de modo que una transición hacia la responsabilidad afgana pueda comenzar en julio próximo.

Y desde el sur de Asia hasta el Cuerno de África, nos estamos moviendo hacia un enfoque más específico, uno que refuerce a nuestros socios y desmantele las redes terroristas sin desplegar grandes ejércitos norteamericanos.

Mientras perseguimos a los extremistas más peligrosos del mundo, también estamos negándoles las armas más peligrosas existentes, en pos de la paz y la seguridad en un mundo sin armas nucleares.

A principios de este año, 47 naciones han adoptado un plan de trabajo para poner a seguro todos los materiales nucleares vulnerables dentro de los próximos cuatro años.

Nos hemos unido a Rusia para firmar el acuerdo de control de armas más completo en décadas. Hemos reducido el papel de las armas nucleares en nuestra estrategia de seguridad. Y aquí, en las Naciones Unidas, nos reunimos para fortalecer el Tratado de No Proliferación Nuclear.

Como parte de nuestros esfuerzos en materia de no proliferación, ofrecí a la República Islámica de Irán una mano extendida el año pasado, y subrayé que tiene derechos y responsabilidades como miembro de la comunidad internacional.

También dije -en esta sala- que Irán debe ser considerado responsable si no cumpliera con esas responsabilidades.

Eso es lo que hemos hecho. Irán es el único partido en el TNP que no puede demostrar las intenciones pacíficas de su programa nuclear, y esas acciones tienen consecuencias. Por medio de la Resolución 1929 del Consejo de Seguridad de la ONU, pusimos en claro que la ley internacional no es una promesa vacía.

Ahora permítanme ser claro una vez más: Estados Unidos y la comunidad internacional busca una resolución a nuestras diferencias con Irán, y la puerta sigue abierta a la diplomacia si Irán decide caminar a través de ella.

Pero el gobierno iraní debe demostrar un compromiso claro y creíble, y confirmar al mundo la intención pacífica de su programa nuclear.

A medida que combatimos la propagación de armas mortíferas, también estamos enfrentando el fantasma del cambio climático. Después de realizar en casa inversiones históricas en materia de energía limpia y eficiencia, ayudamos a forjar un Acuerdo en Copenhague que -por 1º vez- compromete a todas las grandes economías a reducir sus emisiones.

Esto es sólo un primer paso. En el futuro, vamos a apoyar un proceso en el que todas las grandes economías cumplan con las responsabilidades de proteger a nuestro planeta, mientras que liberan el poder de una energía limpia para servir como motor del crecimiento y desarrollo.

Norteamérica también ha abrazado responsabilidades únicas que vienen con nuestro poder. Desde que llegaron las lluvias y las inundaciones crecieron en Pakistán, nosotros comprometimos nuestra asistencia, todos deberíamos apoyar al pueblo pakistaní en su recuperación y reconstrucción.

Y cuando la tierra tembló y Haití fue devastada por las pérdidas, en respuesta nos unimos a una coalición de naciones.

Hoy honramos a los miembros de la familia de las Naciones Unidas que perdieron su vida en el terremoto, y nos comprometemos a apoyar al pueblo de Haití hasta que puedan pararse sobre sus propios pies.

En medio de esta agitación, hemos sido persistentes en la búsqueda de la paz. El año pasado comprometí mis mejores esfuerzos para apoyar el objetivo de dos estados, Israel y Palestina, viviendo lado a lado en paz y seguridad, como parte de una paz global entre Israel y todos sus vecinos.

Hemos recorrido un camino sinuoso en los últimos 12 meses, con pocos picos y muchos valles. Pero este mes estoy complacido porque hemos continuado con negociaciones directas entre israelíes y palestinos en Washington, Sharm el-Sheij y Jerusalén.

Ahora muchos son pesimistas acerca de este proceso. Los cínicos dicen que los israelíes y los palestinos desconfían demasiado unos de otros, y que están demasiado divididos internamente para forjar una paz duradera.

Los detractores de ambos lados tratan de interrumpir el proceso, con palabras amargas y con bombas. Algunos dicen que las brechas entre las partes son demasiado grandes, que la posibilidad de que las conversaciones se rompan también es demasiado grande y que después de décadas de fracasos la paz simplemente no es posible. Pero consideren alternativas.

Si no se alcanza un acuerdo, los palestinos nunca conocerán el orgullo y la dignidad que viene con su propio estado. Los israelíes nunca conocerán la certeza y seguridad que viene de vecinos soberanos y estables que están comprometidos con la coexistencia.

Tendrán lugar las duras realidades de la demografía. Más sangre será derramada. Esta Tierra Santa seguirá siendo un símbolo de nuestras diferencias, en lugar de nuestra humanidad común. Me niego a aceptar ese futuro.

Todos tenemos que tomar una decisión. Y cada uno de nosotros debe elegir el camino de la paz. Esa responsabilidad comienza con las propias partes, que deben responder al llamado de la historia.

A principios de este mes, en la Casa Blanca, me impresionaron las palabras tanto de los dirigentes israelíes como de los palestinos.

El Primer Ministro Netanyahu dijo:

“Hoy vine aquí para encontrar un compromiso histórico que permitirá a ambos pueblos vivir en paz, seguridad y dignidad.”

El Presidente Abbas dijo:

“No escatimaremos esfuerzos y trabajaremos con diligencia y sin descanso para asegurar que estas negociaciones logren su objetivo.”

Estas palabras deben ser seguidas por acciones, y creo que ambos líderes tienen el coraje de hacerlo. Pero el camino que tienen que recorrer es difícil, por eso hago un llamamiento a israelíes y palestinos -y al mundo- para que se reúnan detrás del objetivo que estos dirigentes comparten.

Sabemos que habrá pruebas a lo largo del camino, y que se acerca rápidamente. La moratoria de los asentamientos de Israel ha hecho una diferencia en el terreno, y mejoró la atmósfera para las conversaciones. Nuestra posición sobre esta cuestión es bien conocida.

Creemos que la moratoria debería extenderse. También creemos que las conversaciones deberían seguir avanzando hasta que estén terminadas. Ahora es el momento para que las partes se ayuden mutuamente a superar este obstáculo. Ahora es el momento de construir confianza -y dar tiempo- para el progreso sustancial que se debe hacer. Ahora es el momento para aprovechar esta oportunidad de modo que no se escape.

La paz debe ser hecha por los israelíes y los palestinos, pero cada uno de nosotros también tiene la responsabilidad de hacer su parte.

Aquellos de nosotros que son amigos de Israel deben entender que la verdadera seguridad para el Estado judío requiere una Palestina independiente, una que permita al pueblo palestino vivir con dignidad y oportunidades.

Y aquellos de nosotros que son amigos de los palestinos deben entender que los derechos del pueblo palestino se ganarán sólo por medios pacíficos, incluyendo una auténtica reconciliación con un Israel seguro.

Muchos en este salón se cuentan como amigos de los palestinos. Pero estas promesas ahora debe estar respaldadas por los hechos. Aquellos que han firmado la Iniciativa de Paz Árabe deberían aprovechar esta oportunidad para hacerla realidad mediante la adopción de medidas tangibles hacia la normalización que promete a Israel.

Aquellos que hablan a favor de la autonomía palestina deberían ayudar a la Autoridad Palestina política y económicamente, y -al hacerlo- ayudarían a los palestinos a construir las instituciones de su estado. Y aquéllos que están deseando ver el ascenso de una Palestina independiente deben dejar de tratar de destruir a Israel.

Después de miles de años, judíos y árabes no son extraños en una tierra extraña. Y después de 60 años en la comunidad de las naciones, la existencia de Israel no debe ser un tema de debate. Israel es un estado soberano y la patria histórica del pueblo judío.

Debe quedar claro para todos que los esfuerzos para debilitar la legitimidad de Israel sólo se encontrarán con la oposición inquebrantable de Estados Unidos.

Y los esfuerzos para amenazar o matar a israelíes no hacen nada para ayudar al pueblo palestino, la masacre de israelíes inocentes no es resistencia, es injusticia.

No nos equivoquemos: el coraje de un hombre como el Presidente Abbas -que lucha por su pueblo frente al mundo – es mucho mayor que los que disparan cohetes a las mujeres y niños inocentes.

El conflicto entre israelíes y árabes es tan antiguo como esta institución.

Y podemos volver aquí, el próximo año, como lo hemos hecho los últimos 60, y hacer largos discursos al respecto. Podemos leer listas de quejas conocidas.

Podemos presentar las mismas resoluciones. Podemos darle más poder a las fuerzas del rechazo y el odio. Podemos perder más tiempo continuando una discusión que no ayudará a un solo niño israelí o palestino a lograr una vida mejor. Podemos hacer eso.

O bien, podemos decir que esta vez será diferente, que esta vez no vamos a dejar que el terror, la turbulencia, las posturas o la mezquina política se interponga en el camino. Esta vez vamos a pensar no en nosotros, sino en la muchacha de Gaza que no quiere tener límites para sus sueños, o el muchacho de Sderot que quiere dormir sin la pesadilla de los ataques con cohetes.

Esta vez, deberíamos recurrir a las enseñanzas de tolerancia que se encuentran en el corazón de las 3 grandes religiones que ven a la tierra de Jerusalén como sagrada. Esta vez deberíamos obtener lo mejor dentro de nosotros mismos.

Si lo hacemos, cuando volvamos el año que viene, podremos tener un acuerdo que dará lugar a un nuevo miembro de las Naciones Unidas, un estado de Palestina, independiente y soberano, que viva en paz con Israel.

Es nuestro destino llevar la carga de los retos a los que me he referido, la recesión, la guerra y el conflicto.

Y siempre hay un sentido de urgencia -inclusive emergencia- que impulsa la mayor parte de nuestra política exterior. En efecto, después de milenios marcados por las guerras, esta misma institución refleja el deseo de los seres humanos por crear un foro para hacer frente a las emergencias que inevitablemente vendrán.

Pero incluso cuando nos enfrentamos a desafíos inmediatos, también debemos tomar previsiones para más allá de ellos y considerar qué estamos tratando de construir en el largo plazo.

¿Cuál es el mundo que nos espera cuando las batallas de hoy lleguen a su fin?

Sobre eso es de lo que me gustaría hablar hoy con el tiempo que me queda.

Una de las primeras acciones de esta Asamblea General fue adoptar una Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948.

Esa Declaración comienza diciendo,

“el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana es el fundamento de la libertad, la justicia y la paz en el mundo.”

La idea es simple, que la libertad, la justicia y la paz para el mundo debe comenzar con la libertad, la justicia y la paz en las vidas de los seres humanos como individuos. Para Estados Unidos, esta es una cuestión de moral y necesidad pragmática.

Como Robert Kennedy dijo,

“el hombre individual, el hijo de Dios, es la piedra de toque del valor, y la sociedad toda, los grupos, el estado, existen para su beneficio.”

Por lo tanto, defendemos los valores universales porque es lo correcto. Pero también sabemos por experiencia que quienes defienden estos valores para sus pueblos han sido nuestros mejores amigos y aliados, mientras que los que han negado esos derechos -sean grupos terroristas o gobiernos tiránicos- han elegido ser nuestros adversarios.

Los derechos humanos nunca han sido cuestionados, en ninguna de nuestras naciones y tampoco en nuestro mundo. La tiranía todavía está entre nosotros, y se manifiesta cuando los Talibán matan a niñas que tratan de ir a la escuela, cuando un régimen norcoreano esclaviza a su propio pueblo o cuando grupos armados en Congo-Kinshasa usa la violación como un arma de guerra.

En tiempos de malestar económico, también puede haber preocupación por los derechos humanos. Hoy, como en tiempos pasados de intranquilidad económica, algunos ponen a un lado los derechos humanos con la promesa de una estabilidad a corto plazo o por la falsa noción de que el crecimiento de la economía vendrá a expensas de la libertad.

Vemos a líderes aboliendo los límites de sus mandatos, aplicando mano dura sobre la sociedad civil, y a la corrupción la vemos sofocando a los emprendedores de negocios propios y al buen gobierno. Vemos que las reformas democráticas son demoradas indefinidamente.

Como dije el año pasado, cada país continuará en una trayectoria arraigada en la cultura de su pueblo. Sin embargo, la experiencia nos muestra que la historia está del lado de la libertad, que la base más sólida para el progreso humano se encuentra en las economías abiertas, las sociedades abiertas, y los gobiernos abiertos.

En pocas palabras: la democracia, más que cualquier otra forma de gobierno, asiste a nuestros ciudadanos. Y que la verdad sólo se hará más fuerte en un mundo donde las fronteras entre las naciones sean borrosas.

Norteamérica está trabajando para dar forma a un mundo que promueve esta apertura, la podredumbre de una economía cerrada o corrupta no debe jamás eclipsar la energía y la innovación de los seres humanos.

Todos nosotros queremos tener el derecho a educar a nuestros hijos, ganar un salario digno, atender a los enfermos, e ir tan lejos como nuestros sueños y actos nos lleven. Pero eso depende de que las economías aprovechen el poder de nuestro pueblo, incluyendo el potencial de las mujeres y las muchachas.

Eso significa permitir que los empresarios inicien un negocio sin tener que pagar un soborno, y que los gobiernos apoyen esa oportunidad en lugar de robar a su pueblo. Y también significa recompensar el trabajo duro en lugar de tomar riesgos imprudentes.

Ayer presenté una nueva política de desarrollo que persigue estas metas, reconociendo que la dignidad es un derecho humano y que el desarrollo mundial es para nuestro común interés.

Norteamérica se asociará con las naciones que ofrecen a sus pueblos un camino para salir de la pobreza. Y juntos debemos liberar el crecimiento que impulsa a los individuos y a los mercados emergentes en todo el mundo.

No hay razón para que África no debiera ser un exportador de agricultura, razón por la cual nuestra iniciativa de seguridad alimentaria está otorgando poder a los agricultores.

Y no hay razón por la cual los empresarios no deberían ser capaces de crear nuevos mercados en todas las sociedades, por tal razón auspicié una cumbre de empresarios a principios de esta primavera. Porque la obligación del gobierno es estimular a los individuos, no obstaculizarlos.

Lo mismo es válido para la sociedad civil. El arco del progreso humano ha sido formado por individuos con libertad para reunirse, por organizaciones fuera del gobierno que insistieron en el cambio democrático, y por los medios de comunicación libres que mantuvieron responsables a los poderosos.

Hemos visto eso desde los sudafricanos que se enfrentaron al apartheid, a los polacos de Solidaridad, a las madres de los desaparecidos que hablaron en contra de la Guerra Sucia, a los norteamericanos que marcharon por los derechos de todas las razas, incluida la mía.

La sociedad civil es la conciencia de nuestras comunidades, y Norteamérica siempre ampliará nuestro compromiso con los ciudadanos en el extranjero más allá de los salones del gobierno.

Les vamos a llamar la atención a aquéllos que suprimen las ideas, y a servir como una voz para los sin voz. Vamos a promover nuevas herramientas de comunicación para que la gente tenga la capacidad de conectarse entre sí y, en las sociedades represivas, para hacerlo con seguridad.

Vamos a apoyar una Internet libre y abierta, para que los individuos tengan información para tomar sus propias decisiones. Y es tiempo de abrazar -y supervisar de manera efectiva- las normas que promuevan los derechos de la sociedad civil y garanticen su expansión dentro y fuera de las fronteras.

La sociedad abierta sostiene a un gobierno abierto, pero no puede sustituirlo. No hay derecho más fundamental que la capacidad de escoger a sus líderes y determinar sus destinos. No nos equivoquemos: el éxito final de la democracia en el mundo no vendrá porque los Estados Unidos lo dicte, sino que vendrá porque cada ciudadano exija expresar su opinión sobre la forma en que son gobernados.

No hay suelo donde esta noción no pueda arraigarse, al igual que cada democracia refleja la singularidad de una nación. A finales de este otoño, voy a viajar a Asia. Voy a visitar la India, que pacíficamente se quitó el colonialismo y estableció una democracia floreciente de más de mil millones de personas.

Voy a continuar con Indonesia, el más grande país de mayoría musulmana, que une a miles de islas por medio de un gobierno representativo y de una sociedad civil. Voy a unirme a las reuniones del G-20 en la península de Corea, que ofrece el más claro contraste mundial de una sociedad que es dinámica y abierta, y una que está aprisionada y cerrada.

Concluiré mi viaje en Japón, una cultura antigua que encontró la paz y un desarrollo extraordinario a través de la democracia. A su manera, cada uno de estos países da vida a los principios democráticos.

Y así como algunos gobiernos revirtieron la reforma, también celebramos el coraje de un presidente de Colombia que por voluntad propia se hizo a un lado, o la promesa de una nueva Constitución en Kenia.

El tema común del progreso es el principio de que el gobierno es responsable ante sus ciudadanos. La diversidad en esta sala deja claro, ningún país tiene todas las respuestas, pero todos nosotros debemos responder a nuestra propia gente.

En todas las partes del mundo, vemos la promesa de la innovación para hacer al gobierno más abierto y responsable. Ahora debemos construir sobre ese progreso.

Y cuando nos reunamos de nuevo aquí el año que viene, deberíamos traer compromisos específicos para promover la transparencia, combatir la corrupción, dinamizar la participación ciudadana, y para impulsar las nuevas tecnologías para que podamos fortalecer la base de la libertad en nuestros propios países, mientras que vivimos a la altura de los ideales capaces de iluminar al mundo.

Esta institución todavía puede jugar un papel indispensable en el avance de los derechos humanos.

Es hora de dar la bienvenida a los esfuerzos de la ONU sobre la Mujer para proteger los derechos de las mujeres en todo el mundo. Es hora de que todos los estados miembros abran sus elecciones a los observadores internacionales, como también aumentar el Fondo para la Democracia de las Naciones Unidas.

Es hora de revitalizar las fuerzas de mantenimiento de la paz de la ONU, para que las misiones tengan los recursos necesarios para tener éxito, por lo que atrocidades como la violencia sexual puedan ser evitadas y se refuerce la justicia, porque ni la dignidad ni la democracia pueden prosperar sin una seguridad básica.

Y también es el momento de hacer a esta institución más responsable, porque los retos de un nuevo siglo exigen nuevas formas de servir a nuestros intereses comunes.

El mundo que Norteamérica busca no es el que podemos construir por nuestra cuenta. Para que los derechos humanos alcancen a quienes sufren bajo la bota de la opresión necesitamos que sus voces hablen claro.

En particular, hago un llamamiento a las naciones que surgieron de la tiranía e inspiraron al mundo en la 2º mitad del siglo pasado, desde Sudáfrica hasta el sur de Asia, desde Europa oriental a América del Sur.

No hay que quedarse sin hacer nada cuando los disidentes de cualquier parte son encarcelados y los manifestantes son golpeados. Porque parte del precio de nuestra propia libertad es defender la libertad de los demás.

Esa creencia guiará el liderazgo de Estados Unidos en este siglo 21. Es una creencia que nos ha visto a través de más de dos siglos de prueba, y nos va a ver a través de los desafíos que enfrentamos en la actualidad, ya sea la guerra o la recesión, el conflicto o la división.

Así que aun cuando hemos atravesado una década difícil, yo estoy aquí ante ustedes confiado en el futuro, un futuro donde Irak no estará gobernado ni por un tirano ni por una potencia extranjera, y Afganistán se librará de las turbulencias de la guerra; un futuro donde los hijos de Israel y de Palestina podrán construir la paz que no fue posible para sus padres, y que la promesa de desarrollo llegará a las cárceles de la pobreza y la enfermedad; un futuro donde la nube de la recesión cederá paso a la luz de la renovación, y el sueño de la oportunidad estará disponible para todos.

Este futuro no será fácil de alcanzar. No va a venir sin contratiempos, ni se le exige rapidez. Pero la fundación de las Naciones Unidas es en sí misma un testimonio del progreso humano.

En épocas mucho más difíciles que las nuestras, nuestros predecesores eligieron la esperanza de la unidad a la facilidad de la división e hicieron una promesa a las futuras generaciones que la dignidad e igualdad de los seres humanos sería nuestra causa común.

Nos corresponde a nosotros cumplir esa promesa. Y a pesar de que nos enfrentaremos a fuerzas oscuras que pondrán a prueba nuestra determinación, los norteamericanos siempre han tenido motivos para creer que podemos elegir una historia mejor. De hecho, sólo tenemos que mirar más allá de las paredes que nos rodean.

Porque por medio de los ciudadanos de toda imaginable ascendencia que hacen de ésta, su ciudad propia, vemos la prueba viviente de que todos pueden tener acceso a la oportunidad; que lo que nos une como seres humanos es mucho mayor que lo que nos divide, y que la gente de cualquier parte de este mundo puede vivir junta en paz. Gracias.


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